Estados de insolvencia concursal del deudor

¿Qué significa declararse insolvente?

El concepto de insolvencia aparece reflejado en el artículo 2.2 de la Ley Concursal: ‘’ Se encuentra en estado de insolvencia el deudor que no puede cumplir regularmente sus obligaciones exigibles’’. Atendiendo a esta definición escueta y poco precisa, la jurisprudencia es la encargada de determinar en qué casos el incumplimiento de pago se produce ‘’regularmente’’ o de forma generalizada.

En términos vulgares, se considera insolvente al que no tiene con qué pagar. Es decir, este estado patrimonial es el propio de un deudor que no puede cumplir regularmente con sus obligaciones exigibles.

Cuando la Ley Concursal recoge el presupuesto objetivo del concurso (el estado de insolvencia) plasma hasta tres presupuestos diferentes: la insolvencia inminente, actual y cualificada

Presupuestos objetivos del estado de insolvencia

Insolvencia inminente: previsión de incumplimiento

Partiendo de la base de que se trata de una facultad, la insolvencia inminente es la situación del deudor que prevé que no podrá cumplir regular y puntualmente sus obligaciones. Se trata de un pronóstico cierto de la insolvencia todavía no actual, referido no solo a la regularidad, sino también a la puntualidad en el cumplimiento de las obligaciones por la previsión que se tiene de falta de liquidez y de crédito.

Hay que tener en cuenta que la insolvencia inminente, al tratarse de una situación futura y previsible, presenta un cierto margen de incertidumbre, por lo que será preciso atender y controlar las circunstancias que concurran en cada caso.

Insolvencia actual: el deber del deudor de solicitar concurso

Es la propia definición de insolvencia en sí que encontramos en el artículo 2.2: ‘’se encuentra en estado de insolvencia el deudor que no puede cumplir regularmente sus obligaciones exigibles’’.

El estado de insolvencia opera como el primer requisito que se exige en los supuestos de concurso de acreedores (Visita este post para conocer las soluciones preconcursales para evitar la quiebra

La insolvencia, además de que debe ser debidamente acreditada ante el juez del concurso, posee una serie de elementos característicos:

  • La imposibilidad en el cumplimiento de las obligaciones con independencia de la causa que la origine.
  • Que esas obligaciones sean exigibles
  • Que se impida el cumplimiento regula

La insolvencia actual supone la obligación legal de solicitar el concurso de acreedores, a diferencia de la insolvencia inminente, la cual solo otorga la facultad de hacerlo. Si la insolvencia no es inminente, la solicitud del concurso está vedada.

Insolvencia cualificada:  hechos externos graves

Son situaciones que evidencian un estado económico y financiero particularmente grave.

En este presupuesto, lo realmente determinante no es el estado de insolvencia ‘actual’, sino la concurrencia de algunos de los hechos externos de especial gravedad que revelan la insolvencia enumerados en el artículo 2.4 de la Ley Concursal:

  • Embargos por ejecuciones pendientes que afecten de una manera general al patrimonio
  • Sobreseimiento general en el pago corriente de las obligaciones
  • Alzamiento
  • Liquidación apresurada o ruinosa de los bienes por el deudor
  • Incumplimiento generalizado en los últimos tres meses de las obligaciones de pago tributarias, de las cuotas de la Seguridad Social y demás conceptos de recaudación conjunta o de los salarios e indemnizaciones y demás retribuciones derivadas de las relaciones de trabajo.

Ante la presencia de estos hechos, la solicitud del concurso la puede presentar el acreedor y no el propio deudor.

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